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Trucos caseros para sacar brillo a tus objetos de cobre

Si no se les aplica un mantenimiento adecuado, los objetos de decoración y diseño hechos de cobre pueden perder su brillo inicial con el paso del tiempo. Además de los diferentes productos comerciales para limpiarlo, también existen varias técnicas caseras que ofrecen muy buenos resultados.

Estos son algunos trucos caseros para devolver el brillo a tus piezas de cobre:

1.    Solución de sal y vinagre. Una mezcla de sal y vinagre ayuda a eliminar los pequeños puntos de óxido. Solamente hay que pulir uniformemente y de manera cuidadosa la pieza y, a continuación, enjuagarlo y secarlo con un paño seco. Si tenemos una mancha que no se va, se puede introducir el objeto de cobre en una olla con una medida de vinagre por cada tres de agua y una cucharada de sal hasta que el objeto esté completamente cubierto para que hierva durante unos minutos para después enjuagar y secar.

2.    Solución de sal y limón. Para limpiar la pieza con esta solución, sólo hay que cortar por la mitad un limón, añadir un poco de sal sobre la pulpa y empezar a frotar con suavidad por la superficie del objeto. Esta opción es más abrasiva que la anterior, debido al ácido del zumo de limón, por lo que se debe aplicar para manchas más difíciles de eliminar.

3.    Bicarbonato de sodio. Aquí tenemos dos opciones. La primera es mezclar el bicarbonato con zumo de limón y aplicarlo directamente a la pieza con un paño. La segunda opción consistiría en mezclar en una olla una cucharada de bicarbonato en un litro de agua, se introduce la pieza de cobre y se dejar hervir durante 20 minutos. A continuación se enjuaga y se seca.

Prevenir el envejecimiento del cobre

Es importante recordar que la mayoría de piezas decorativas de cobre llevan una laca protectora, por lo que no es recomendable utilizar productos abrasivos ni pulirlos. En estos casos, el agua y el jabón suelen ser suficientes para limpiar el objeto. Asimismo, es recomendable resguardar las piezas de cobre del calor y de la humedad, ya que son sus peores enemigos a la hora de conservarlas con todo su esplendor.