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Sensores de movimiento dentro de casa

Todos estamos familiarizados con el uso de sensores de movimiento en las zonas comunes de los edificios residenciales y para iluminar una terraza o un jardín cuando salimos de noche. Pueden ser dispositivos aislados sujetos a la pared o estar integrados en el portalámparas. Menos habitual es el uso de sensores dentro de la casa.

Sensores de movimiento para interiores

Generalmente, los dispositivos para interiores se instalan empotrados en la pared a la altura de los interruptores. En cuanto alguien pasa por el haz detector, el sensor enciente la luz. Ya no correrás el riesgo de golpearte con la pared, una puerta o un armario, con niños en tus brazos o las manos ocupadas con mochilas escolares, bolsas de supermercado  o de la basura. Estos sensores realmente proporcionan seguridad y confort. Además, se pueden apagar automáticamente las luces después de un tiempo predefinido, con lo que evitamos que las luces permanezcan encendidas si no es necesario, ahorrando energía y dinero.

¿Dónde se instalan?

En general, los sensores de movimiento se instalan en zonas de paso, como el hall, las escaleras, los pasillos o en el garaje.

Sólo se encienden cuando detectan movimiento. Por este motivo, no es aconsejable usarlos en el baño dado que, en este espacio, los movimientos son demasiado pequeños para reactivar continuamente el sensor de movimiento después que ha transcurrido el intervalo de apagado automático.  Simplemente no es cómodo tener que agitar los brazos para activar el sensor de nuevo.

El lugar preciso donde pongamos el sensor de movimiento es importante. La mejor ubicación es a 90º de la dirección principal de paso. Si lo colocamos en la misma dirección que caminamos, el sensor necesitará de más tiempo para detectar el movimiento. La amplitud del ángulo de detección también es importante. En la mayoría de los casos, es mejor optar por un ángulo de 180º.

Imagen: sensor de movimiento para interiores © Busch-Jaeger