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5 beneficios de incluir cobre en tu dieta detox

Tras los excesos veraniegos, en septiembre se suelen recuperan los buenos hábitos alimentarios. Es en este momento cuando el cobre se convierte en un gran aliado de las dietas detox, ya que está presente en la mayoría de los alimentos que las constituyen y, de esta forma, puede contribuir a generar beneficios para el organismo.

Según la Organización Mundial de la Salud, una dieta equilibrada debe incluir como mínimo 1 miligramo de cobre al día para los adultos y entre 0,4 y 1 miligramos para los niños en función de su edad. De igual manera, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recomienda una ingesta de 1,5 miligramos para las mujeres embarazadas o en lactancia.

Los alimentos con una mayor concentración de cobre son las frutas y verduras, los cereales, las legumbres, las carnes rojas, los frutos secos, el pescado y el marisco. Incluso está presente en esos caprichos que nos permitimos de vez en cuando para “hacer más llevaderas” las rígidas dietas detox: chocolate negro o una copa de vino blanco.

Una piel cuidada y sana

La piel es la primera parte del organismo que muestra cómo ha sido el verano y la que demanda cuidados especiales e inmediatos. El cobre es un oligoelemento imprescindible para la formación de la melanina, el pigmento de nuestra piel que nos protege de las exposiciones solares. Además, el cobre también contribuye a la producción de colágeno y elastina, responsables de que nuestra piel tenga un aspecto terso y saludable. De hecho, aparte de la ingesta de cobre en nuestra dieta diaria, hay cremas faciales que contienen péptidos de cobre para combatir la flacidez, las arrugas y las manchas en la cara.

Recuperación de los niveles anteriores al verano

Con un aspecto sano, es también el momento de preocuparse de la salud cardiovascular, que normalmente se ha descuidado en verano con los excesos en la alimentación, y en la que el cobre desempeña un papel relevante. Una dieta baja en cobre repercute en el aumento del “colesterol malo” (LDL) y dificulta la metabolización de la glucosa. Asimismo, este mineral contribuye a mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos, con lo cual se previenen problemas derivados de la hipertensión.

En plena forma

Septiembre es, asimismo, un mes lleno de buenos propósitos y de iniciar hábitos saludables, como la práctica de algún deporte. El cobre es necesario tanto para conseguir un buen tono y una buena función muscular, como para reducir la fatiga y el riesgo de lesiones. De esta manera, podremos ponernos en forma con cualquier actividad deportiva para potenciar los efectos de las dietas detox.

Más activos mentalmente

La vuelta a las responsabilidades cotidianas o al trabajo requiere de una concentración mental diferente a la de actividades veraniegas de ocio que, en general, son mucho más relajadas. El cobre favorece un buen funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, así como la correcta conexión entre los nervios y las células nerviosas. Por otro lado, el cobre es necesario para la formación y el mantenimiento de la mielina, que es la membrana protectora de las neuronas, y para la síntesis de los neurotransmisores.

Adiós al síndrome post-vacacional

Una imagen saludable, unos buenos hábitos alimentarios y la práctica de algún deporte son algunos aspectos que contribuyen a conseguir el bienestar, tanto a nivel mental como físico. De esta manera, podremos recuperar el ritmo habitual de la cotidianeidad más rápido, dejando de lado el tan habitual síndrome post-vacacional.

Y es en la consecución de todas esas aportaciones que conforman ese bienestar personal donde siempre está presente el cobre.

 

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